Mayte Pérez

jueves, 25 de septiembre de 2014

"LA DISTANCIA DE UN INSTANTE"

De la piel que envuelve tu ansia
a aquella que cubre mi alma,
tan sólo hay un instante ilimitado
el que más se convierte en deseo
y se funde al contacto fugaz.
De palabras del color del azafrán
y del sentido del gusto,
cuando se funde en mi boca,
guardo un enlace que tengo para ofrecerte
cuando cubro tus ojos con mis manos,
y nadie como tú para
que sepas de sus caricias
cuando se cruzan en tu cintura.
De tantas distancias que imaginamos
se formaron lagunas de tibios contenidos
por las que perderse entre ellas,
dejarse llevar abriendo los brazos
para recoger la quietud de uno de tus abrazos,
o los míos que se encuentran con los tuyos
cuando regresan de vuelta
 de haber querido encontrarme con los tuyos.
De soñar  constantemente han pesado tanto mis sueños
que un día común te lo voy a cambiar
por la propiedad de todo lo que tú quieras tener,
tal como sería dibujar un deseo
en la pureza de un lienzo inmaculado.
De locura de corazón
 cobertura de chocolate y estructura de gelatina
 hay un proyecto pendiente entre tú y yo
que de llevar puesto un nombre,
se llamaría comienzo.
De cuentos que prenden la ilusión que me regalas
se abrió una puerta de dos hojas
que cada vez que abro a ratitos,
quisiera cerrarlas y quedarme en tu interior
para saber del sabor de tus pensamientos,
del olor de tus deseos inquietos.
Y es que no hay nada
como pasear por tu interior
vestida de transparencia,
cuando el día se esconde del sol
y ofrece el largo silencio
para que pueda escuchar
palabras que se quedan escondidas
tras el umbral que tantas veces cruzo
cuando tú y yo coincidimos en mundos iguales,
cuando todos duermen y nadie sabe
 de nuestras locuras compartidas.
Descalza, para no despertarte de tus sueños,
 cubierta de promesas,
 ando a ciegas en busca de tu huellas,
que de rozar mis contornos,
se vuelven delicias y entran a formar parte

del interior de mis entrañas.

Mayte Pérez