Mayte Pérez

domingo, 5 de abril de 2015

POSEIDÓN Y LA BELLA AFRODITA



Se respira el olor de la piel de Afrodita en el camino que lleva a Ítaca y se escuchan los lamentos de Poseidón, quien a pesar, de haber probado de todas las fuentes de belleza, sigue deseando volver a ver entre sus dedos, a los pigmentos del cabello de Afrodita.
Apolo, que nada entre las aguas saladas, ofreciendo música a las sirenas, conversa con el dios e intenta lograr que vuelva la razón a su mente y olvide a la bella Afrodita .
Es entonces cuando ante la insistencia de Apolo, Poseidón reta al músico a que vuelva a encontrarse con la misma especie que ya una vez, derrotó y así, dejará volar al recuerdo de tan bella criatura, que más de mil noches le tuvo encantado tejiendo relatos dulces que le llevaban al principio de la creación.
Poseidón se deja llevar por la tristeza derivada por la ausencia de Afrodita y esto le lleva a marcharse en busca de ríos con peces que viven en agua dulce, pues el agua de su mar, castiga la herida perpetúa que lleva tatuada en mitad de su pecho. Noches y noches enteras de lamentos y súplicas al dios Olimpo, que más que ofrecerle alimento a cambio, éste le aconseja que regrese a las aguas saladas y nutra su alma con el amor que Afrodita le daba a beber de su boca rosada.
Llegando a la isla de Ítaca, Apolo lleva sobre su cuello la pieza sin vida, ahora, que cambiará el destino de Poseidón y Afrodita. Hay silencio en el lugar y la intención de Apolo es alcanzar la cima del  Monte de Creta, desde donde lanzará noticias para Afrodita, atadas en la pata de una paloma, que después del sufrimiento acontecido, llenará de paz la mente de la dulce diosa.
Ya sobre la cima del monte, Apolo, se rinde al cansancio y queda dormido sobre una roca, despertándole una tormenta de agua salada y el sabor de las lágrimas de Afrodita, que sin estar presente, le hace saber la inmensidad del amor que la ata a Poseidón y la locura de querer que ambos seres se olviden de aquello que construyeron una mañana mientras se prometían a Hera…



Mayte Pérez