Mayte Pérez

lunes, 28 de diciembre de 2015

LATIDOS BAJO EL CIELO

Acuna la noche  estrellada
el sueño de un ángel de piel y hueso
que sobre un nenúfar escribe un relato,
y bajo el crepúsculo aquieta su corazón
con la escarcha de los recuerdos
para abrigarse del frío al pisar descalzo.

Sus suspiros alcanzan al fluir del río,
sus ilusiones a los pasos de un niño la noche de reyes,
sus súplicas llueven sobre su espalda
envueltas en dulce papel que esperan caer
entre el calor de las manos que tejen historias
paralelas al centro de la tierra y al infinito espacio.

No deja de mirar a las puertas de Larache
y colgado de las nubes se columpia hasta caer rendido
sobre la espuma de la tarde cuando el sol se pinta más intenso
y se cazan mariposas que escapan de un desierto emocional
convertidas en caricias al azar para perder el sentido.

Para continuar despierto inventa presentes salados
que sin saber,
van a parar al mar a manos de una sirena con pies de plomo
que construye sólidos recreos y sendas perfumadas
donde se eleva el alma hasta la gloria,
donde cuerpo y mente se expresan verdaderos
y se llega hasta el propio y profundo interior.

Puede dejar pasar las etapas de un día entero
mezcladas entre el vapor de sus telas para después,
echarlas a volar hasta orillas de la playa
y ver que se funden como el queso curado
en contacto con el calor del filo de una navaja
con la que cortar un lastre que pesa más de mil años
y no deja que las aguas del río se vuelvan tan vivas
como lo estuvo su ser en aras de un delicioso sueño
que siempre le espera bajo el colchón de muelles,
sobre la esponjosa almohada a quien cuenta
el sitio donde, tarde o temprano le gustaría llegar.

No deja que la locura le haga cosquillas
ni se asome el vértigo al balcón de su mirada
por miedo a volverse a mirar en el espejo
que le lanzaba de vuelta el tiempo en que se es feliz
se ama con las manos abiertas
y se acuesta la esperanza rodeada de dichosa realidad.


Mayte Pérez (A tus silenciosos latidos, quiero)











sábado, 26 de diciembre de 2015

UNA ISLA EN LIBERTAD

En el fondo de la mitad del mar,
rodeada de aguas cristalinas y frescas
hay una isla donde se reúnen los poetas
cuando la tarde recibe al ocaso en su plenitud
y la luna asoma brillante.

Viven de los sueños propios y fantasías acunadas
construyendo sendas nuevas
que se observan desde los agujeros de la luna,
junto a las sirenas de cabellos cobrizos, dorados, tostados
en la condición de libertad,
estado que le pertenece al humano
y sin embargo se le niega bajo el brillo del sol
y con hilo de alpaca se remiendan las comisuras,
para que callen sus plegarias a la vida,
gritando paz absoluta, respeto y valor para levantarse
del sitio en el que les sientan sin saber.

Camina poeta, libre
 y sigue sembrando locuras que compartir,
que es más bella la vida por lo que se siente,
que por lo que se imagina al escribir despierta
y cada anochecer duerme
con el sabor mediterráneo sobre tu piel
sin olvidar que cada palabra tuya pesa
cuando la escuchan mis sentidos
y así vivirás en libertad.

Mayte Pérez



martes, 8 de diciembre de 2015

CUANDO EL TIEMPO SE DETIENE

“¡Eh, despierta! no todo fue un sueño, pero derrotaste al dragón de color rosa que aquella mañana te pareció tan inmenso y tan malvado”
Uno de los peores días de su vida en que recibió una noticia, que según ella, en aquel instante, tan convencida dijo que no era cosa suya, que era todo una equivocación; se propuso levantar la barbilla, echar los hombros hacia atrás y seguir su camino sin importarle nada.
Al llegar a la estación del tren le pareció que la vida se le iba entera sobre los raíles, al recordar un sueño que tuvo en  el que aparecía la caseta donde se expendían los billetes, en un contexto alejado del año en que estaba.
Sus propios pensamientos querían huir hacia rincones de azúcar, poder alejarse de un mar artificial salado y algo dentro de su cuerpo formaba una barrera que los hacía rebotar y apretar sus pulmones tan fuerte que pensó en llamar al Ángel de su Guarda, cuando fue a abrir la puerta para bajar del tren, se dio cuenta de que estaba en marcha y reaccionó, tarde pero a tiempo.
Subió a hombros de un gigante y se escucharon sus rezos hasta en el mismo centro de la tierra, le pareció que el sol  de agosto le caía, que el mundo era tan pequeño como un par de pupilas sorprendidas por la luz que ciega.
Empezó a contar y al llegar al número 40, secó las lágrimas redondas que le llegaban a los tobillos y le hizo una promesa a quien le recordaba al gran poeta, aquel que no conoció  más que en sueños y sin embargo sabía tanto de su vida.
Abrió todas las puertas y ventanas de su casa, guardó las cortinas en el armario en el que tantas veces se escondió, cogió todos los perfumes que decoraban el mueble de su habitación y los derramó sobre las paredes y al atardecer, se fue a la playa a lanzar una botella con un mensaje en su interior, por si alguien lo leía y al hacerlo comprendía su súplica.
Todas las noches mediterráneas antes de dormir, comenzaban en el mismo punto de partida hasta terminar al alba en brazos de un plácido sueño, al que ahuyentaba un resplandor que entraba por la ventana. Aquella noche fue eterna, se ahogaba en un respiro, subió y bajo mil veces los peldaños de las escaleras, otras mil más volvió a hacerlo contándolos, pero sin llorar. Se sentía valiente pero confusa, sentía que su cuerpo no le pertenecía, sus sensaciones de ahogo le entorpecían y no quería hacer ruido por no despertar a los fantasmas que volaban sobre su cabeza otra vez.

Fueron varias las noches sin descansar su alma, los días bajo la presión de dejarse llevar hacia un lugar donde más que ganar, se perdía todo, pero en el fondo del lago que imaginaba a orillas de sus pies, se leían siempre sus palabras, sus esperanzas, sus planes, sus locuras de seguir levantando esa nueva vida en forma de círculo, con ayuda de los ladrillos sólidos que se cocían a fuego lento, despacio.
 De vez en cuando se perdía por desiertos desolados de harina de maíz y se encontraba siempre rodeada de seres humanos con los que abrigarse del frío, con los que seguir latiendo, a los que agarrarse tan fuerte como a un sueño a punto de convertirse en realidad…..
 https://youtu.be/gNS1jTQOnCs