Mayte Pérez

viernes, 26 de septiembre de 2014

EL SÉPTIMO CIELO


En el séptimo cielo vuela el arte para ti,
la dulzura pende de torres de castillos
construidos con bloques de hielo
que aunque tan cerca del sol estén
sobreviven como el pequeño árbol
a la dura tempestad que le agita.
Las horas se escapan y caen sobre el mar
para dejarse llevar por las olas,
los días se eligen para vivir
al igual que los momentos se deciden al azar.
Las estaciones van cogidas de las manos
y son actrices en el mismo escenario,
hay una brisa que mueve las nubes
y trae lluvia de colores que inyectar en emociones.
Allí arriba, se alquilan princesas de piel tostada
de labios suaves como el tacto de la primera piel,
de manos seguras en busca de perfiles,
princesas felices con mundos propios que compartir,
incansables, reparan alas de ángeles caídos
que suben al cielo cargados de esponjas empapadas en "aguademar"
para secar el sudor dulce de su frente;
cada tarde sobre una alfombra de pétalos frescos
tejen errores en alas y al terminar
guardan una pluma con la que soñar despiertas.
En el séptimo cielo hay una fuente de la que beber
y saciarse hasta la última gota de lo alcanzable,
hay para probar de la carne de las nubes
y sentir de la caricia del vuelo de las gaviotas valientes,
las que incansablemente llegan hasta allí
para observar cómo es el mar desde un paraíso en las alturas.
Encontrarás puertas abiertas que ofrecen belleza espontánea
tal como en primavera emergen los tesoros vegetales,
ventanas transparentes desde las que observar
al paso del tiempo sonriendo feliz
esperando al futuro llegar de puntillas
y recordando algo de lo que aprender del pasado.
En el séptimo hay un ser especial
esperando cuidar de tus latidos
dibujando tu destino sobre las plantas de tus pies,
trazando sendas por las que caminar
y llegar hasta lo más alto,
sin importar que estés bajo la sombra del olmo.
En el séptimo cielo se perdió el cascabel de una princesa
en el jardín de las delicias y lo encontró la tristeza
para protegerse de ella misma cuando es época de lágrimas...
Mayte Pérez (Princesas dulces y saladas)