sábado, 29 de noviembre de 2014


TODO LO QUE ERES
Tu vida es pintar una sonrisa,
mientras te embelleces la mirada
y te enriqueces de todo cuanto te ofrece.
Tu vida es el mayor de los tesoros que existe,
con más de mil puertas abiertas
que conducen a un puerto de sueños de un mar de agua dulce
sobre el que nadan peces de colores con abrigos en invierno,
sirenas que se tuestan a la luz del sol en verano,
medusas que deshojan margaritas en primavera,
ballenas que recogen hojas caídas del cielo en otoño.
Hay siempre un inmenso mar dentro de ti,
en el que profundizar y rescatar a tus mejores deseos,
en el que mirar por la ventana que se abre junto a tu costilla,
en el que dejarse llevar cuando apetece un respiro,
por el que perderse entre sus praderas azules sintiendo que
eres, estás, existes, buscas, creas, sueñas, pruebas, abres.
Y es que, tan sólo una gota de ti, es un mar de agua dulce tan dentro de mí.

Mayte Pérez 

jueves, 27 de noviembre de 2014

CONTIGO
No es que seas tan importante para mí,
pero es,
que sin estar
haces grande mi vida.
No es que te quiera más que a nadie,
pero es,
que cuando estoy contigo,
no quiero a nadie más.
No es que te quiera encontrar en cada amanecer,
pero es,
que la mejor puesta de sol,
la viví, contigo, a tu lado.
No es que cada noche te eche de menos,
pero es,
que cuando me duermo,
mis sueños me recuerdan al sabor de la miel de tus pupilas.
No es que te tenga en mi mente,
pero es,
que mis mejores escenas,
las protagonizaron el vuelo de tus palabras.
No es que me pierda un instante,
pero es,
que contigo los pequeños momentos,
fueron como vivir miles de vidas que volver a sentir.
No es que un día dejes de existir,
pero es,
que el día que lo hagas,
incluso sin estar,
todo mi mundo será como cuando estabas conmigo.
No es que te ame,
pero es,
que cuando lo pienso,
amo a la profundidad, a la esencia de tu ser y entonces,
te amo otra vez y te amo siempre
y siento que no te quiero más que a nadie,
pero cuando estoy a tu lado,
no existe nadie como tú, nadie a quien querer
y cuando te marchas es entonces cuando te echo de menos.
Mayte Pérez

martes, 25 de noviembre de 2014

TIEMPO QUE ESPERAR

Abre una ventana a la vida  entera y deja que entre hasta las plantas de tus pies
que vibren tus pulmones al respirar la brisa que calma después de una batalla
que ciegue tus ojos y pinte una sonrisa de azul
 el brillo del sol que guardo para ti,
 dentro de un tiempo que vuela tan rápido como cuando se siente el ser pleno de felicidad.
Sal bajo el techo del cielo cuando te bendiga la lluvia
 y humedezca cada una de las plumas de tus alas,
 ellas testigos,
de todo el calor que ofrecieron a la frágil piel
 que soñaba con la suavidad al rozar el perfil de su caricia.
Entra desnuda el alma desde la orilla del mar
y   forma parte de un océano a tu medida
de agua dulce que calma la sed,
que al probar bajarás tus párpados
 y recordarás el camino que hay bajo  tu almohada rellena de algodón de azúcar
 sobre la que apoyas la futura dulzura que no se vende,
que comprar si crees en su sabor.
Y cuando llegues al umbral que cruzar no te detengas a escuchar lo que te lleve de vuelta
deja tus sandalias tendidas en el árbol,
donde una tarde bajo el abrigo de la sombra de sus hojas
 nos prometimos el tiempo de la alegría,
 cosernos la piel con hilo de  cometas que echar a volar
y cuando sientas que quieres dar el primer paso cúbrete los ojos vida mía,
déjate llevar como diente de león que mece el viento
como barco de papel con rumbo fijo sobre la espuma del mar Mediterráneo
sobre la felicidad de saber  que al abrir
 una de las dos hojas de la puerta que te separa del mundo que te espera,
escucharás sonar el reloj que anuncia que es tiempo ya…
tiempo de que te vistas de ti mismo,
de que elijas lugares por los que perderte de leones que rondan en busca de robar tus sueños
de que dejes sobre la tierra  la primera piedra sobre la que construir un lugar
donde gestar una vida del peso  de la verdad
y caminar por sus calles abiertas cogido de mi pulgar,
  alumbrado por la transparencia al ver la claridad del horizonte,
el verdadero tramo que de vez en cuando querías recorrer y nunca te atreviste…

  Mayte Pérez (La dulzura de tus pupilas)

SUEÑOS DE PAPEL
...Y es sobre tus hombros
 donde contemplo la claridad del horizonte,
sobre la palma de tus manos
donde se posan mis sueños,
en el perfil de tu sonrisa,
 se esconde mi inspiración,
con el recuerdo de tu mirada
construyo puentes
 que me llevan a orillas del río
donde sobre él descanso
mirando la ventana que abre al mundo
que guardas en tu cielo.
Y es saber que hay silencios
ladrones de dulces palabras,
tímidas sonrisas que se dibujan al azar
 y de repente te abren las alas del corazón
imaginando futuras sendas
 pintadas de la miel del color de tus pupilas
y el verde de tu esperanza.
Hay un inmenso jardín
en la esquina donde sueño
donde guardo para ti
un caballo blanco
y una espada de madera
para que cuando te prenda la nostalgia
me vengas a buscar
y te enriquezca de la dulzura
de mis palabras,
que tantas veces lancé al viento
 desde la cima de una montaña,
allí donde duerme la paz
el sol brilla más alto,
 las estrellas tejen la noche en silencio
y la luna llena de plata pura,
fue testigo de la esperanza de tu promesa,
apoyada en la ventana,
esperando un suspiro
y al abrigo de tu locura.

Mayte Pérez (Julio 2011)


HOJA DE OTOÑO
Un otoño más que pasar
como página bajo palabras frescas,
como soltar de la cuerda
el nudo que impide la soltura de sentir.
Un otoño que dora cada hoja
antes de caerse perdida al suelo fértil
con la incertidumbre del futuro vendado
siendo simplemente y sin esperar de minutos pausados.
Un otoño que sentir a orillas del río
 del color de la esmeralda
y pincelado del ámbar de tus ojos,
otro que sorber al lado de una bella puesta de sol
junto a recuerdos que guardan almas esclavas de complicidad.
Una hoja con la que cubrirse
de lo que el sol dejó de ofrecer
de lo que se echa de menos y se espera
 como el regalo de noche de reyes
de lo que se siembra con ilusión
y se esperar tener sobre el pecho
convertido en sueño que encontrar
 en horizontes como puertas abiertas.
Un otoño que pasar tendido al cielo,
junto al susurro del río en calma,
adivinando el contorno de las nubes
y sintiendo la paz con la que se vive desnudo.
Otro que imaginar y trazar caminos esperados
que llevan a estaciones con trenes
esperando abrir paso al cumplimiento
de todo cuanto se quiere de corazón que late.
Un sabio otoño que sabe que al terminar
habrá necesidad de miles de hojas
para calmar al frío del invierno
y que sabe que es corta la estación
que a veces quisiera mantenerse entre nosotros
sabiendo que nunca será y que siempre termina,
el mismo día de diciembre

en el mismo lugar que comenzó.

Mayte Pérez



miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL REINO DE LOS MARES
Cuantas veces me acunaron tus olas saladas
rodeada del movimiento tal como latido humano,
y respiración, agitada, otras de la paz que se ansía.
Era cuando estaba en mitad de tus aguas cristalinas
el sentir lo diminuto de mi ser ante el poder inmenso
del silencio de tu profundidad tan ilimitada como el amor
que no sabe de deudas y es tan libre como cada una de tus gaviotas .
Tantas veces fui a buscar tus orillas y siempre había para mí
el abrazo de la brisa mediterránea ,
el silencio en espera de mi súplica
y todos los recuerdos de cuando éramos nueve
y jugábamos en el paraíso de tus playas sin saber
que el tiempo vuela aun entre tus aguas
que eres mar inquieto que guarda tesoros ajenos y propios
que sobre tu primera piel han viajado con propósitos
hombres que han comido de tu existencia
y han llegado a tus entrañas sin regreso y queriéndote.
Mediterráneo desde mi primer baño
desde el primer día que en brazos de la mujer con cabellos cobrizos
silueta perfecta y piel del color del pétalo de rosa
me bautizaste y grabaste tu nombre sobre mi cuello
para no olvidar de la sal de tus riquezas
de la ira dentro de ti cuando ruge mistral convertido en locura
conquistando la virginidad de las playas.
Quisiera yo, un castillo de cartón en mitad de tus llanuras marinas
justo bajo el sol en dirección al norte y sin estar anclado
para poder volar lejos de la mano de una sirena
sobre la espalda de una ballena
compitiendo con un delfín loco,
y cada mañana pescaré de la riqueza de la vida
de la alegría de mis recuerdos de niñez entre tu mundo
en compañía de la dueña del latido que me dio la vida
que pintó mi piel morena, tostada, como la que siempre quiso tener;
y mi Mar Mediterráneo, mi inmenso Mar
cuando ruja el cielo anunciando tormenta marina
abriré mis brazos y mi alma,
miraré al cielo del color de sus ojos una vez más,
desnuda de prendas y enriquecida de haber librado
una batalla más a la vida
y la dulzura de las gotas de lluvia
me recordarán de la dualidad del reino de los mares
de la dicha de poder elegir caminos
y de la sabiduría al saber que cuando se niega una vida
se ofrece el júbilo de un presente que tarde o temprano
será un futuro de algas frescas jugosas,
de polvo de perla bella ,
de arena de coral carmesí…
Mayte Pérez 

domingo, 16 de noviembre de 2014

"SER, CREER, SENTIR"

Antes de ver caer a la última hoja del sakaki, en la estación que anticipa, con vistas a colores grises, mostaza, ocres y dorados; seamos como un “momiji-gari” y así, creer que hay algo más, que a lo que la vista se ofrece, a lo que la piel siente, al fiel olfato que al ser conocido el aroma, describe lo que es, la forma.
Bajemos los párpados e imaginemos que somos buscadores de raíces que crecen hacia el interior de la tierra, y al parir la madre naturaleza, la belleza  de éstas, al detenernos en su forma, color, textura, tacto, olor, no olvidemos que hay una parte en cada ser humano por descubrir, que cuando se escapaba algo desconocido a los cinco sentidos, es tiempo de creer en maestros vestidos de sabiduría, eruditas en materias de espiritualidad, que se escapan de las manos, del rigor, del método, del experimento, de todo el paso del tiempo empleado en descubrir por parte de la maravillosa CIENCIA, de las herramientas empleadas en la búsqueda de conocimientos, tan necesarios como el pan, para seguir creciendo y aprendiendo, tan importantes como la vida que a cada ser humano se nos ofrece para sentir en plenitud y así recordarnos aquellos que somos, o creemos ser, aquello que sentimos.

Mayte Pérez ( Sigue a los latidos de tu corazón, apuntando el lugar donde quieras llegar )