Mayte Pérez

lunes, 15 de diciembre de 2014

MÁS QUE UNA VIDA DE COLORES

...Él,
tomó una costilla de su costado,
una hoja de papel en BLANCO y un lápiz,
una escalera que llegase hasta el cielo,
una ventana con vistas a la alegría,
una puerta abierta de dos hojas pintada de AZUL,
un lugar donde sentarse y verla crecer.

...Ella,
compró los rayos del tibio sol cuando tan sólo acarician,
guardó luz de luna para alumbrar la habitación donde soñaba,
buscó dulzura por el mundo para hacerle un vestido de princesa,
dibujó palabras en su cielo teñido de ROSA al amanecer,
tejió una prenda con la suavidad del pétalo de tulipán AMARILLO,
construyó un hogar con cimientos firmes como la seguridad de estar en el lugar perfecto...

El tiempo ofreció oportunidades a las que  sonreÍr,
destinos que compartir al lado de gentes con alas y gigantes,
caminos estables que bajaban al lago donde bautizar a las plantas de los pies,
metas latentes tan alcanzables como el latido ajeno sobre el pecho cálido,
como el aliento de vida que al escuchar hace que sientas la profundidad de la vida,
el sentido de ocupar un espacio y la suerte de mirar, escuchar, compartir, recordar, desear...

Ambos llegaron a la estación donde el primer paso es detenerse y decidir
a qué tren subir para llegar a probar el triunfo de un sueño color VERDE esperanza
y cuando ella se sentó sobre la certeza...
él le ofreció aquella hoja de papel en blanco,
para que le escribiera a su destino todos sus sueños...

Ella le ofreció todo lo que él no tenía,
todo lo que estuvo buscando entre los retales de su madre,
 ella se subió a sus hombros y partieron camino a descubrir el tamaño de la vida
con un paragUas ROJO para protegerse las almas, de la lluvia de colores pegajosa...


Mayte Pérez